La vida de una familia con niños puede recibir un apoyo sorprendente. Los cristales para terrazas ayudan en la vida cotidiana. Se puede dejar un bebé dormir en una terraza acristalada con toda confianza. Ni los pájaros ni otros "bichos" le van a molestar. El carrito está protegido igualmente del viento y de la lluvia. Y además en invierno la temperatura es más agradable que en la calle.
Una niñera de confianza en casa y en la guardería
Los niños en la edad preescolar se entretienen bien en una terraza acristalada en casa o dónde las cuiden. No pueden escaparse ni caer si la persona quien los cuide entra en casa un ratito por ejemplo para hacer la comida.
Aire fresco
En las terrazas acristaladas los niños reciben aire fresco aunque llueva. En las terrazas más espaciosas se puede instalar un columpio para los juegos de los niños, una mesa para hacer trabajos manuales o un mecedor. Las ideas no acaban. Los pequeños jardineros disfrutan observado como sus plantas se hacen maduras.
El almacén en casa
Una terraza acristalada es un lugar genial para guardar bicicletas, esquís, tablas de surf o juguetes de la playa fuera del alcance de los ladrones. Es un buen lugar para guardar las botas y la ropa al volver de las montañas o de la excursión.
Para secar ropa y guardar comida
La ropa secada al aire fresco sale lisa y tiene un olor especial y fresco. En algunas épocas del año puede servir de bodega.
Salvaguardar los pequeñines
En la terraza acristalada el árbol de navidad estará a salvo de los pequeñines. O viceversa, allí puede montarse una buena fiesta de cumpleaños, una decoración de las Pascuas o un montaje de calabazas de Halloween.
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